Mil días y mil noches caminando, buscando el destino que me conduzca a lo que mi corazón anhela: tú y yo.
Somos almas gemelas que el tiempo ha mantenido separadas por un árido desierto de compañía y de angustias, que hoy poco a poco se van disipando, pues aún en la lejanía nos hemos encontrado; ya no volveremos a ser, ni yo una fría estatua de alabastro, ni tú un nómada que no representa más que un grano de arena...
Leer más