Hoy quise morir…mi día se hizo noche
y sentí por mis venas
la gélida oscuridad recorrer mi vacío.
En ese infinito que me atrapa
no existe vida para mi,
me acosa la incertidumbre del destino
mas se que solo el silencio aliviara mi camino.
Cruel el tiempo me roba los minutos
porque mientras la ola contra mi se abalanza
mis manos buscan la llave que abre mis soledades,
lejos estoy del descanso eterno
pues mi alma penará eternamente por los anfiteatros oscuros
a la espera de otra vida en la que volver a amarte
descansaré con los ojos avizores
anhelando el derecho a soñar,
divididos y esparcidos los misterios grises
que nublaron mi existencia
sufro el dulce castigo de retenerte en mi memoria
y ese recuerdo me ayudara a de nuevo encontrarte
porque tuya fui y mío fuiste
reflejo existente en este ocaso muerto
que pretende enterrar tu imagen en el olvido,
mas esquiva voy dejando huellas de este amor por los caminos
para encontrar los dulces pliegues de tus comisuras al besarme
y aunque habite en este hálito temido
recuperaré por siglos mis privilegios,
antes de que me coman los lobos,
para anidar en tu boca y alimentar tu alma
callada, en silencio tal vez,
pero renaciendo en tus caricias.
Vino de mi sangre que hoy haré añejo para ofrendártelo,
hoy, ayer . . . quizás mañana. . .
templos y santos que prometió la tierra
y que esperaran durante siglos
para que el sueño anhelado
recorra sus pasillos al fin.
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