En el frío De la tarde En una habitación llena de soledad Por un camino.
Lo confieso Estaba perdida en las paguinas De un libro Lleno de muerte Lellendo como moriremos solos Y como Dios nos llama a descansar Sin importar donde quieras ir.
En tu hogar Siempre estaré Habitación por habitación Pacientemente Y te esperare allí Como una piedra Sola.
En mi lecho de muerte Resare a los dioses y ángeles Como una pagana A cualquiera que me lleve hasta el cielo.
A un lugar... lo recuerdo bien Hace tiempo estuve allí El cielo estaba en ruinas Y el mundo negro Y hacia allá tu me guiabas.
Y leeré Hasta el final del día Y me arrepentiré De todas las cosas q hice Por todo lo bendito Y en lo que me equiboqué En sueños hasta mi muerte Sola vagaré
HOLA QUERIDO AMIGO COMO ESTAS? ESPERO QUE BIEN TE HE TENIDO ABANDONADO POR MUCHO TIEMPO VERDAD! BUENO YA ESTOY AQUI Y RESPONDIENDO A TU PREGUNTA DE HACE UN MES JA JA JA JA TE DIRE QUE SI! ESOS LABIOS SON MUY MIOS, SI LOS VIERAS EN VIVO Y EN DIRECTO SE QUE TE ENCANTARIAN MAS MUUUUUAAAAAAAA!
Ese instante que no se olvida, Tan vacío devuelto por las sombras, Tan vacío rechazado por los relojes, Ese pobre instante adoptado por mi ternura, Desnudo desnudo de sangre de alas, Sin ojos para recordar angustias de antaño, Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma, Ponle tus cabellos escarchados por el fuego; Abrázalo pequeña estatua de terror. Señálale el mundo convulsionado a tus pies, A tus pies donde mueren las golondrinas Tiritantes de pavor frente al futuro. Dile que los suspiros del mar Humedecen las únicas palabras Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada, Acurrucado en la cueva del destino Sin manos para decir nunca, Sin manos para regalar mariposas A los niños muertos.
Llora en silencio mi alma solitaria, excepto cuando esté mi corazón unido al tuyo en celestial alianza de mutuo suspirar y mutuo amor.
Es la llama de mi alma cual aurora, brillando en el recinto sepulcral: casi extinta, invisible, pero eterna... ni la muerte la puede mancillar.
¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba no pases, no, sin regalarme tu plegaria; para mi alma no habrá mayor tortura que el saber que has olvidado mi dolor.
Oye mi última voz. No es un delito rogar por los que fueron. Yo jamás te pedí nada: al expirar te exijo que sobre mi tumba derrames tus lágrimas.